historia
RESEÑA HISTORICA
JUANA GABRIELA MORO DE LÓPEZ
(se asigna para la Dirección General de Educación Policial)
Juana Gabriela Moro (San Salvador de Jujuy, 26 de mayo de 1785-Salta, 17 de diciembre de 1874) fue una patriota argentina que lideró en Salta, junto con María Loreto Sánchez Peón de Frías, la organización de mujeres que efectuó eficaces tareas de espionaje y sabotaje contra las fuerzas realistas que ocupaban su ciudad durante la Guerra de Independencia de la Argentina.
Juana Moro nació el 26 de mayo de 1785 en San Salvador de Jujuy, hija del escritor, coronel de los Reales Ejércitos y funcionario español, Juan Antonio Moro Díaz y de Faustina Rosa de Aguirre Pondal, viuda de Francisco Sánchez Taibo.
Su padre, Juan Antonio Moro Díaz, fue hombre de confianza del gobernador de la Intendencia de Salta del Tucumán Ramón García de León y Pizarro y contribuyó a la fundación de San Ramón de la Nueva Orán, siendo nombrado Segundo Regidor y alcalde Mayor.
Juana se casó en octubre de 1802 con el coronel Jerónimo López, estableciéndose en la ciudad de Salta. Al iniciarse la guerra de la independencia adhirió fervientemente a la causa patriota.
Tuvo al menos una hija, Serafina López Moro, y dos hijos, Ramón López Moro y Bernabé López (1808-1880), intendente de Salta, ministro de gobierno de la provincia en dos oportunidades, ministro de Relaciones Exteriores y Culto en la presidencia de Justo José de Urquiza y uno de los principales gestores de la Liga del Norte contra Juan Manuel de Rosas.
Durante la Guerra: Ocupada su ciudad por las fuerzas realistas, en 1813 ante el avance de los ejércitos patriotas al mando de Manuel Belgrano, y en concurso con otras damas salteñas intentó conquistar para la causa patriota a algunos oficiales realistas.
En los prolegómenos de la batalla de Salta Juana Moro consiguió que Juan José Feliciano Alejo Fernández Campero, marqués de Yavi, y varios de sus compañeros se comprometieran a abandonar las filas realistas el día de la batalla y a regresar a Perú y trabajar por la causa de la emancipación. Su casa, ubicada en la actual calle España 782 cerca de la de Martín Miguel de Güemes, debía ser punto de reunión de los fugados, siendo adecuada por su extensión (una cuadra) y por contar con dos frentes.
El 20 de febrero de 1813, durante la batalla de Salta, el marqués comandaba un ala del ejército de Pío Tristán y cumpliendo su compromiso decidió retirarse sin atacar huyendo por las lomas de Medeiros, el “movimiento retrógrado que hizo la caballería enemiga” que relata en su parte Belgrano que y que contribuyó en mucho al triunfo de las armas patriotas.
Tras vencer en Vilcapugio y Ayohuma el general realista Joaquín de la Pezuela ocupó la ciudad de Salta. Juana y María Loreto Sánchez Peón constituyeron una eficaz red de espionaje a la que contribuyeron mujeres de todos los rangos sociales, entre las cuales se encontraban Gertrudis Medeiros, Celedonia Pacheco de Melo, Magdalena Güemes, Juana Torino, María Petrona Arias, Martina Silva de Gurruchaga y Andrea Zenarrusa.
El mismo Pezuela informaría al virrey del Perú en una comunicación interceptada por los patriotas que «Los gauchos nos hacen casi con impunidad una guerra lenta pero fatigosa y perjudicial. A todo esto se agrega otra no menos perjudicial que es la de ser avisados por horas de nuestros movimientos y proyectos por medio de los habitantes de estas estancias y principalmente de las mujeres, cada una de ellas es una espía vigilante y puntual para transmitir las ocurrencias más diminutas de este Ejército».
Juana, humildemente vestida, se trasladaba a caballo espiando recursos y movimientos del enemigo. Solo en una oportunidad fue apresada y obligada a cargar pesadas cadenas que no consiguieron que confesara o delatara a sus compañeros.
Pezuela, conociendo la actividad de Juana Moro, resolvió castigarla con la muerte para lo cual ordenó encerrarla en su casa y tapiar las aberturas. Su vecina, aunque realista, se compadeció y efectuó un boquete en la pared y le proveyó agua y alimentos hasta que los realistas fueron expulsados, salvándola de morir de inanición. Desde ese momento le quedó el mote de la emparedada.
Durante las siguientes invasiones, Juana Moro continuó actuando en apoyo de la Guerra gaucha pudiendo jactarse después de la guerra de la habilidad que supo emplear y de no haber sido jamás descubierta. Al igual que su amiga Loreto Sánchez Peón, disfrazada de gaucho o de viajera pasaba a caballo desde Salta a Orán o a Jujuy, ciudad ocupada por los españoles, llevando partes y trayendo noticias.
Años después de finalizada la guerra y consolidada la independencia argentina continuó desempeñando un papel destacado en la sociedad salteña. Así, integró el grupo de damas salteñas que se dirigió al gobierno «lamentando la postergación a que se relega al sexo femenino al no permitírseles jurar la Constitución Nacional».
Juana Moro murió el 17 de diciembre de 1874.
GENERAL MARTIN MIGUEL DE GÜEMES
(se asigna para la Dirección Escuela de Cadetes)
Nació en Salta el 8 de febrero de 1785, donde permaneció hasta los 14 años en que inició su carrera militar, acrecentando su formación no solo militar sino también intelectual, pagando sus estudios con el sueldo correspondiente a su grado, al aporte de sus padres y con lo ahorrado durante su desempeño como Escribiente en la Tesorería de Salta.
En 1805 fue trasladado a Buenos Aires, donde defendió la integridad territorial actuando heroicamente durante las Invasiones Inglesas, actuación por la cual fue premiado y ascendido.
En 1.810, se alistó al servicio de la causa revolucionaria, desempeñándose eficazmente al mando de un Escuadrón Gauchos en la Quebrada de Humahuaca, donde impidieron la comunicación entre los opositores al nuevo régimen y los realistas del Alto Perú. El 7 de Noviembre batió a los realistas en Suipacha, único triunfo de las armas patriotas en el intento de recuperar el valioso territorio altoperuano.
En 1814 inicio la Guerra Gaucha y al año siguiente había derrotado completamente al ejército invasor, por lo que fue aclamado Gobernador de la Intendencia de Salta. En 1816 le fue encomendada “la defensa de la Provincias Unidas y la seguridad del Ejército auxiliar del Alto Perú”. Detuvo poderosas invasiones al mando de destacados y expertos jefes realistas, logrando que ninguno alcanzara el objetivo de pasar hacia Buenos Aires para recuperar el Virreinato.
Don Martín Miguel de Güemes muere el 17 de Junio de 1821, en la Cañada de la Horqueta. Tenía 36 años y fue el único general argentino caído en acción de guerra exterior. Durante la mayor parte del siglo XIX, la figura de Güemes fue interpretada solamente como la de un caudillo, que había soliviantado a las masas campesinas contra las clases altas de la sociedad. Solo a principios del siglo XX, esa imagen comenzó a cambiar, como la del jefe militar y político, patriótico y desinteresado, capaz de movilizar a las masas en contra del enemigo, comenzando a aparecer como el esforzado y heroico jefe de la frontera Norte, héroe absoluto de la Provincia de Salta.
OFICIAL PRINCIPAL “POST MORTEM” LUIS PANTALEÓN LÓPEZ
(se asigna para la Dirección Escuela Superior de Policía)
Antecedentes Personales: nacido el 10/06/63 en la ciudad de Salta Capital, hijo de Ramón López y Silvia Frías; curso estudios secundarios obteniendo el título de Perito Mercantil.
Ingreso a la Escuela de Cadetes el 07/03/83 como cadetes de 1er año, conforme Resolución del Ministerio de Gobierno N° 390/83. Egresando a partir del 03/12/85 como Oficial Sub Ayudante mediante decreto P.E.P. N° 2689/85.
Destinos: Comisaria Tercera, Comisaria N° 35 Oran, Comisaria N° 11 Gral. Güemes, Comisaria Quinta, Subcomisaria La Caldera, Unidad Regional N° 3, Escuela Superior de Policía y Brigada de Investigaciones N° 1.
Mención de Honor otorgada por Jefatura de Policía en el año 1990, por haberse distinguido en sus funciones al servicio de la comunidad.
Reseña del hecho: En fecha 16/10/96 a horas 19:00 aproximadamente, el Of. Auxiliar Luis Pantaleón López, encontrándose de servicio fue comisionado a dar cumplimiento a lo dispuesto por el Sr. Juez de Ejecución de Sentencia, Dr. Federico Espinoza, a la detención del Víctor Alfredo Porcel, quien se encontraba fugado de la Unidad Carcelaria N° 1 desde el 09/10/96.
El citado con el personal a su cargo dependiente de la Brigada de Investigaciones N° 1, se dirigió a un inmueble ubicado en inmediaciones de los asentamientos de Finca Independencia, lugar donde se encontraba el evadido e impulsado por el fiel cumplimiento del deber, intento proceder a la detención de Porcel, pero imprevistamente fue recibido por disparos de arma de fuego que lo hirieron mortalmente.
El Oficial Auxiliar López se desempeñó en la Institución durante el período comprendido entre el 06/12/85 al 16/10/96, fecha de su deceso, con capacidad, idoneidad y por sobre todo con vocación de servicio, tal como surge del promedio sus calificaciones del año 1996, con puntaje de 99,38, conforme registros de legajo personal.
A través de Resolución JP N° 893/96 es establece a partir del 16/10/96 el ascenso al grado de Oficial Principal Post Mortem del Oficial Auxiliar Luis Pantaleón López. Asimismo mediante Resolución JP N° 901/96 se determina las lesiones que produjeron la muerte del Oficial Ppal. Post Mortem (Leg. 8795) Luis Pantaleón López, como ocurrida “en y por actos del servicio”.
CABO “POST MORTEM” HÉCTOR SANTOS LEÓN
(se asigna para Dirección Escuela de Suboficiales)
Nació en el año 1957. En 1980 decidió ingresar a la Policía de Salta.
En la madrugada del día 23 de mayo de 1985, se produce un asalta a mano armada en calle Adolfo Güemes, cerca de la entonces Maternidad Provincial. Dos personas habían sustraído dinero a un chofer de la línea 1, interviniendo personal de patrulla de la Comisaría Quinta, Sargento Gabriel Mamani y Agente Héctor Santos León quienes procuran detener a los causantes, ambos de frondoso prontuario, en inmediaciones de calles Necochea y Siria circunstancia en las que este último al trabarse en lucha con uno de los delincuentes recibe tres impactos de bala lo que le producen graves heridas en el tórax y en el rostro. Se constató que fue atacado a quemarropa y fue trasladado en un móvil policial hasta el policlínico San Bernardo pero desgraciadamente dejó de existir en el trayecto; sin embargo en el forcejeo había logrado arrebatar a uno de los delincuentes indumentaria con documentación que permitió su posterior detención.
El Agente León, a pesar de sus heridas, hizo muy bien su último trabajo como funcionario policial, dejando una enseñanza ejemplar, llegando a cumplir su deber aún a costo de su propia vida y entregando todo en bien de la sociedad, recibiendo el ascenso post mortem al grado de Cabo, por disposición de Jefatura de Policía mediante Resolución N° 240/85 en reconocimiento a su indiscutible vocación y convicción por él servicio. Nacido en el año 1957, tenía cuatro años de antigüedad y prestaba servicio de patrullaje a pie, era soltero y huérfano de padre y madre.
CABO “POST MORTEM” HERMELINDA MARIA BONIFACIO
(se asigna para la Dirección Escuela de Entrenamiento Policial)
Nacida en la cuidad de Salta en el año 1963, al momento de su fallecimiento se desempeñaba como Agente (legajo N° 8691) de la entonces Brigada de Protección al Menor y la Familia, perdió la vida en circunstancias relacionadas con otra faceta de la función policial, la capacitación, la preparación para cumplir con mayor profesionalismo su misión. Cuando se encontraba participando en la demostración del Grupo Rescate de la Institución, el edificio del Monoblock Salta, sufre una caída desde una altura de cuarenta metros lo cual le ocasiona gravísimas lesiones que derivaron en su fallecimiento la tarde del 24 de junio de 1987.
La institución, a través de la Dirección de Asesoría Letrada dictamino el suceso como accidente con características propias de la función policial, por lo que Jefatura de Policía en uso de sus facultades mediante Resolución N° 233/87 de fecha 25 de junio de 1987, dispuso el ascenso “post mortem” al grado de Cabo de la agente Hermelinda María Bonifacio, quien hasta la fecha constituye la única femenina caída en cumplimiento del deber.
